jueves, 10 de octubre de 2013

SERVICIO

Seguro habrás escuchado la historia de las estrellas de mar y aquellos dos amigos que discutían que hacer al respecto. Uno de ellos permanecia ocupado tratando de recoger cuantas estrellas podía y devolverlas al mar para que pudieran continuar con vida, mientras que su amigo le increpaba por la inutilidad de su acción al ser incapaz de devolver todas las estrellas que permanecían moribundas a la orilla de mar.

Si bien es cierto que el mundo con el que soñamos no llegue a concretarse al final de nuestras cortas vidas no es razón para que no cumplamos con nuestro deber sagrado de ser agentes promotores del cambio a semejanza de nuestro personaje que devolvía cuantas estrellas podía al mar aun a sabiendas de que no lograría su cometido completamente conformándose en hacer lo que podía al máximo de su capacidad.
Lo único que nos pide la vida y ello se encuentra acorde al fin ultimo de nuestra existencia es que hagamos nuestro mejor esfuerzo en contribuir al mejoramiento del mundo por medio de nuestras palabras y acciones así como  en la educación y desarrollo espiritual de las generaciones venideras.

Reflexionando:

¿Permanezco en un estado pasivo o activo ante los cambios y crisis que vive la humanidad hoy en día?

¿Que esfuerzos concretos realizo para contribuir al mejoramiento del mundo?

¿Reconozco el valor y la dicha de sumergir  a un individuo en el mar del Servicio por sus congéneres tal cual como una estrella de mar que devolvemos a su hábitat?








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