sábado, 10 de agosto de 2013

PROGRESO

A veces inconscientemente caemos en la imprudencia de decepcionarnos por nuestro lento progreso espiritual o por el de aquellos individuos que forman parte de nuestro circulo inmediato, con el cual nos relacionamos regularmente. Si persistimos con dicha actitud es muy probable que terminemos por caer en la desesperacion en cuanto a nuestro propio crecimiento o quizás terminemos en la critica o murmuración en cuanto al progreso espiritual de los demás.

Puesto que ninguno de nosotros es perfecto ni tampoco lo será, solo es valido el esfuerzo que cada uno de nosotros ponga en el camino de la perfección espiritual es cual es infinito. Si comprendemos esta verdad y la interiorizamos con todo nuestro corazón finalmente cambiara nuestra concepción sobre el desarrollo espiritual al aceptar acertamente que esta es lenta, gradual y progresiva.

Lo digno de alabar es el esfuerzo que haga cada uno de nosotros en que su hoy sea mejor que su ayer y su víspera mejor que su mañana, solo así estaremos transitando el camino correcto de pedirnos cuentas a nosotros mismos, mientras los demás transitan su propio camino a su propio ritmo y responsabilidad.

Cuando comprendemos nuestra propia imperfección podemos aceptar la imperfección de los demás mientras nos esforzamos en el sendero de la perfección espiritual.

Reflexionando:

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