domingo, 21 de julio de 2013

MOVIMIENTO

Podemos corroborar que en la naturaleza todo elemento (que inicialmente permanece en un estado de reposo), una vez puesta en movimiento posteriormente a un lapso de tiempo determinado finalmente ira decreciendo en cuanto a su magnitud o intensidad hasta llegar finalmente a su estado inicial de reposo. Por ejemplo si hacemos rodar una naranja sobre el suelo plano esta recorrerá cierta distancia hasta finalmente detenerse. Si hacemos hervir el agua una vez llegado a su punto de ebullición y nos detenemos a observar veremos que el agua lentamente ira perdiendo calor hasta llegar a su temperatura previa.

Si colocamos un objeto frente a los rayos del sol en su máxima intensidad al mediodía veremos que esta se ira calentando hasta aumentar su temperatura hasta cierto limite, pero una vez que el sol vaya decreciendo en su intensidad paulatinamente este objeto disminuirá en su temperatura acercándose a su estado previo.
Este fenómeno es bien conocido en la física y se le denomina entropía o segunda ley de la termodinámica.

En resumen podemos decir que en la naturaleza todo tiende a un estado de reposo una vez que nosotros lo hacemos colocar en movimiento del modo en que fuere según el contexto en que lo apliquemos.
El ser humano en cuanto a su naturaleza dual, es decir tanto física como espiritual también tiende al reposo si dejamos de realizar ese “movimiento espiritual” de manera continua y sostenida en pro de nuestra naturaleza divina a través de las acciones que voluntariamente realizamos para su desarrollo, como por ejemplo la oración, meditación, los actos de servicio, las buenas acciones, obras de caridad, la lectura de los Escritos Sagrados de las Religiones divinamente reveladas al hombre, el examen de autoconciencia, etc.

Si realizamos ese esfuerzo diario y sincero por poner en practica todo lo anterior estaremos en estado de “movimiento” continuo y ascendente hacia la perfeccion de nuestro espíritu el cual no tiene límites. Por tal motivo el hombre debe realizar ese continuum de “movimiento espiritual” para no retroceder y volver a su inercia natural que lo llevara finalmente a expresar su naturaleza animal, todo lo opuesto a su naturaleza divina que le hace ser llamado hombre.

Reflexionando:

* En que estado se encuentra mi naturaleza espiritual?
* Que actividades realizo para su desarrollo?
* Permanezco en reposo o en movimiento regularmente para mi desarrollo espiritual?


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