lunes, 22 de julio de 2013

MANIFESTACIONES

La religión es el vínculo sagrado que une al hombre con Dios, valga decir, lo finito con lo infinito, lo creado con su Creador.

Siendo obvio que por esta relación disímil el entendimiento de hombre alguno jamás comprenderá la esencia de su Creador; puesto que esta se encuentra más allá de su capacidad de comprensión. Con respecto a este punto vemos que la naturaleza nos ofrece maravillosos ejemplos.

Si quisiéramos entender a nuestro Creador podríamos quizás intentar ver fijamente  el sol. Veríamos como nuestros ojos se irritan ante la intensidad de sus rayos y rápidamente desviamos nuestra mirada. Nos damos cuenta cuan débiles e incapaces son nuestros ojos ante la grandeza e imponencia del sol en medio de su resplandor. Sin embargo perfectamente pudiéramos verle reflejado en un espejo limpio e impoluto. Quizás pudiéramos decir que el sol se encuentra visiblemente en el espejo aunque sabemos que es solo su reflejo.

Estos espejos santificados de la escoria terrenal, a la vez limpios e impolutos, representan a las Santas Manifestaciones o Portavoces de Dios que se han revelado al hombre de tiempo en tiempo para hacernos conocer la Voluntad de nuestro Creador. Ellos representan el vinculo sagrado que nos une con Dios.

En la naturaleza vemos la relación que existe entre el sol y la tierra. Sabemos la distancia enorme que las separa y que ni una ni la otra se acercan mutuamente, y que finalmente son los rayos solares las que  recorren toda esa distancia que las separa trayéndonos las cualidades del sol como la luz y el calor, otorgándole  la vida a nuestro planeta. Si por un momento se rompiera este vínculo sobrevendría la muerte o la extinción de todo lo creado.

Finalmente estos rayos solares representan a las Santas Manifestaciones de Dios, quienquiera que dirija su mirada hacia ellas estara reconociendo al Sol de la Realidad Divina que es nuestro amoroso Creador.

Si les reconocemos y nos esforzamos en seguir sus Enseñanzas nos estaremos acercando a la complacencia y el agrado, una vez más, de  nuestro Creador.

Reflexionando:

* ¿ Soy consciente que todas las religiones divinamente reveladas hablan el mismo idioma del amor?
* ¿ Soy consciente que el fanatismo religioso no tiene fundamento alguno cuando somos hijos de un solo Creador?
* ¿ Comprendo que todas las religiones fueron reveladas con el mismo proposito de guiar al hombre al camino del bien y el progreso colectivo?
¿Como puedo contribuir para erradicar el prejuicio religioso?

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