lunes, 1 de julio de 2013

ENFERMEDAD Y MUERTE

Anímate a dar un paseo un día soleado y observa la vegetación a tu alrededor. Seguramente encontrarás algunas flores en su máximo resplandor y belleza con sus aromas peculiares, pero así mismo seguramente hallarás otras flores que quizás se estén marchitando perdiendo su belleza y atracción aunque no les falte cuidado alguno en manos de un generoso jardinero.

Ambas flores, la que se encuentra en su máxima expresión de belleza como la que se encuentra marchitándose, dependen del sol, sin embargo la muerte y desintegración de esta última en modo alguno afecta al sol, del mismo modo lo mismo ocurre  viceversa; el sol es independiente, la flor sin embargo es dependiente, no importa el estado en que se encuentre.

La enfermedad siempre ha afligido al hombre, pero la sabia naturaleza nos encierra un mensaje que fácilmente podemos escudriñar para sentir la calma, la paz y confianza en las leyes espirituales de la  propia vida.

El cuerpo es un vehículo del alma, podemos hacer la misma analogía del sol con respecto a la flor común. Aunque la enfermedad afecta al cuerpo en cuanto a sus funciones y procesos fisiológicos tal como la flor marchita, ello en modo alguno afecta a su alma o siguiendo nuestra analogía al sol. Simplemente las cualidades del sol (alma) no se ven manifestadas con la gloria y resplandor de la flor en estado de salud (cuerpo) limitándose en sus cualidades y atributos como belleza, aroma, crecimiento y/o frutos. Estas en el hombre serian su vigor, agilidad, procesos fisiológicos y cognitivos, como pensar, tomar decisiones, etc.

Con el paso de los años el cuerpo va envejeciendo así como el cerebro y las respectivas funciones cognitivas van disminuyendo como la flor que se va marchitando a pesar de los máximos cuidados de más experto jardinero. El reloj biológico ha marcado la hora de partir, pero el sol es ajeno a todo esto.

Así nuestra alma es independiente de los sucesos del cuerpo, sin embargo los “sucesos” del alma si pueden afectar nuestro cuerpo, como la melancolía, la tristeza, los miedos prolongados, y finalmente la depresión.

Al momento de la muerte cada uno regresa a su origen, el cuerpo al mundo del polvo y el alma a los reinos espirituales de donde un día provino y fue llamado a la existencia.


Reflexionando:

* Soy consciente de que las enfermedades del cuerpo no afectan al alma, pero sí viceversa?
* Doy la misma importancia y cuidado que le otorgo a mi cuerpo a mi alma tambien?
* Soy consciente que mi verdadera esencia es el alma la cual es eterna e imperecedera?
* Cual es mi concepto acerca de la vida y la muerte?
* Vivo una vida plena y consciente con un propósito noble a cumplir?




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